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Resumen

03/05/2005

Para leer como corresponde al Pato Donald

EL PATO DONALD
Autor: Varios
Colección: Clásicos del Comic
Edita: Panini Comics/Copesa, Santiago de Chile, 2004

Creo que a esta altura, si ustedes no saben quién es el Pato Donald, es señal que son seres del espacio sideral. El refunfuñante pato de la Walt Disney Corp. ™. Es un icono de nuestro tiempo. Pero, paradójicamente, poco se sabe sobre las personas que han contribuído de manera sustancial a su mitología, para alborozo de las arcas de la Disney ™.
Si, gente: por si no lo sabían, el tío Walt solo ponía la firma en los comics (fuera de un primer momento en la tira diaria de Mickey Mouse, bien al comienzo, donde era el guionista). Lo que nadie sabe es que personajes como el Tío Rico, Giro Sintornillos, los Chicos Malos, el primo Glad Consuerte y muchos otros que conforman el universo de Patolandia, aparecieron por primera vez en la historieta, gracias al maravilloso trabajo de (de pie, señores) Carl Barks.
Sin Barks (antiguo guionista de los cortos del Pato Donald que se mudó a los comic books luego de la amarga huelga del estudio Disney de 1941), Donald solo sería un pato cascarrabias, los sobrinos tres pendejos revoltosos y Daisy una excusa para tratar mal a Donald cada tanto.
Barks no solo dio carnadura a su protagonista y su mundo, sino que, encima, lo hizo mostrando uno de los mejores estilos narrativos que nunca haya existido en el comic.
Claro, a primera vista, parece super simple la forma que cuenta de Barks. Cualquier persona de cinco años para arriba lo puede seguir (doy fe de eso: mi hija Pilar de cinco añitos se ha convertido en una de las fanáticas de estas historietas, que le leo de noche). Nada ostentoso. Peor intenten sacar solo un cuadrito de la historieta y el edifico se desmorona. No falta nada, no sobra nada. Todo está donde debe estar en un ejercicio de habilidad narrativa difícil de superar.
Para ver lo bien que lo hacía este historietista, este librito contiene tres de sus historias largas. Dos de ellas (Donald y el zombi y Donald y el misterio de los Andes) son reconocidos como clásicos del comic, mezclando sabiamente le humor y la aventura a partes iguales. El tercer relato , Donald y el tesoro vikingo, es tal vez menor comparado con los otros dos pero igualmente es una gran historieta.
Pero hay otras tres historietas más del pato Donald en el tomito, todas ellas de autores italianos. Es que Italia (junto a Escandinavia) han seguido haciendo historietas de los personajes Disney ™ mientras que los propios norteamericanos han dejado de hacerlas hace tiempo. Y lo hacen con respeto a los personajes pero tambien con creatividad. Sin ser Barks, eso sí.
En la primera de esas tres, Donald, agente del FBI es de Romano Scarpa, el recientemente fallecido dibujante que es en Italia quien más tiempo ha dibujado continuamente al pato y familia. La historieta aquí es entretenida, con un típico argumento donaldiano (que se mete en líos sin saber porqué pero sin nunca bajar la arrogancia). Le sigue La casa electrónica, del dúo Giorgio PezzinMassimo De Vita, con Donald enfrentándose a una casa del futuro que debería ser una bendición pero termina siendo una pesadilla. Finalmente, en Donald y el insólito remake, Giorgio Cavazzanno hace un notable pastiche regurgitando una vieja historia de las tiras diarias de Mickey que dibujaba Floyd Gottfredson para generar un nuevo producto. O sea, que posmoderno, ¿no?
Solo por Barks este libro vale la pena. Pero con los complementos italianos, el libro resulta un maravilloso libro para que cualquiera (grande y chico) pueda disfrutar de buena historieta.
Y ahora no me vengan con Para Leer al Pato Donald y demas criticas anti-Disney™ , que eso es otra historia…
03/05/2005 23:32 Enlace permanente. Tema: comics Hay 1 comentario.

08/05/2005

La burocracia policial en acción

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EL DIABLO ERA GUAPO (The Devil was handsome, )
Autor: Maurice Procter
Colección: Biblioteca Oro
Edita. Editorial Molino, Barcelona, 1963

Maurice Procter había sido policía varios años antes de empezar a escribir novelas policiales. Por eso, al comenzar a escribir se especializó en el subgénero del Police procedural. Las historias policiales escritas de esa manera están contadas desde lep unto de vista de la rutina cotidiana del os policías. Los casos se resuelven con una eficiencia entre metódica y burocrtática con sorprendentemente poco énfasis en la violencia. En este tipo de novelas hay poco policía arrojado de gatillo fácil, porque eso implica luego hacer el papeleo. Tampoco hay héroes que se cortan solo a la hora de resolver crímenes: hay policías con vida cotidiana que se apoyan mutuamente para resolver crímenes.
Esta novela es un típico ejemplo de esta forma de contar historias policiales. Hay un robo de drogas en una mayorista farmacéutica, una violación y una muerte en unos días. Y el principal sospechoso parece tener una coartada perfecta…
Lo interesante de la historia es precisamente ver como se lleva a cabo la resolución de todos esos crímenes, con una narración coral que se va llevando como si fuera un documental.
Lo único que me cayó un poquito gordo es un cierto tufillo sexista. Todas las mujeres que aparecen parecen media imbéciles, incluso la mujer policía que tiene una parte importante en la resolución del crimen. Probablemente sea una cosa más de la época que de una misoginia específica por parte de Procter
Fuera de eso, esta novela es un buen producto de este tipo de historia y sería una buena base para una película policial o un piloto de serie de tele tipo Hill Street Blues. Un poco árida de leer para mi gusto pero podría ser peor.

08/05/2005 21:32 Enlace permanente. Tema: reseñas libros No hay comentarios. Comentar.

12/05/2005

Mas Carter Brown para seguir molestando a mis lectores

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LA ESPOSA TEMPORAL (The Sometime Wife, 1965)
Autor: Carter Brown
Colección: Caimán nº 416
Editorial: Diana (México, 1965)

-Dígame si cree en el sexo a primera vista.
- Depende de la vista – repliqué.

¿Cómo no me va a gustar un libro con frases como esa?
Ya lo dije muchas veces (aquí, aquí y aquí para ser más preciso): Carter Brown es uno de mis placeres literarios culpables. Todo lo que uno debería esperar de las novelas policiales trash de los cincuenta y sesenta (detectives sarcásticos, capaces de violencia con los hombres e irresistibles para las mujeres; femme fatales sexópatas por kilo, tipos rudos y malos que quieren eliminar a nuestro héroe, tramas enrevesadas y no necesariamente coherentes, narración que no para un instante, argumentos calcados unos del otro), este novelista australiano lo entrega a tiempo y como uno lo espera.
Igual, reconozco que con esta novela se supera a sí mismo. En principio porque tiene uno de los escenarios mas increíbles que leí desde hace tiempo.
El protagonista es Danny Boyd, la versión Brown del típico detective privado de novela policial. Boyd recibe la tarea de buscar a la esposa de un tipo millonario sospechosamente afeminado, casado por ella por conveniencia. Boyd enseguida la encuentra en su casa de la playa. Lástima que junto a ella está el cadáver de el que aparentemente era su amante. Ella le pide que se vaya y que averigüe quien lo mato en la casa mientras ella tomaba sol. Lo malo es que a la noche, Boyd va a ver a la viuda… y se encuentra con el supuesto finado junto a ella. Y también al esposo gay, que le pide amablemente que se olvide del asunto…
Por supuesto, Boyd no se olvida y lo que sigue es una intriga que marea por lo que pasa en poco tiempo. Capítulo a capítulo todo cambia a gran velocidad hasta llegar a un gran final que por una vez es tan enrevesado que vale la pena.
¿Qué puedo decir? Es otra gran lectura de transporte público o de baño: un libro ligero en calorías literarias , que no va a estar en ninguna lista de las mejores novelas de todos los tiempos (ni siquiera en las mejores novelas policiales) pero sumamente entretenido.
Y por eso van a tener que seguir aguantando que hable de él cada vez que me encuentre con uno de sus libros… =)

12/05/2005 21:28 Enlace permanente. Tema: reseñas libros No hay comentarios. Comentar.

18/05/2005

Fotonovelas, de los Apeninos a los Andes: Apuntes para una historia

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Pequeño prólogo: mientras sigo leyendo como descosido para que pueda reseñar en este blog, decidí rescatar de entre mis papeles una antigua nota que hice hace un tiempo para la revista española Zona de Obras (todavia estoy esperando que algun dia obtenga una copia de ese número... ) y me pareció que era bueno reeditarlo aqui, para darle algo extra a este espacio que tiene que ver con lo que me gusta (y ademas para no sentir que esto se esta atrasando con los posts...)

Trajes setenteros y sesenteros. Poses exageradas. Diálogos melodramáticos. Historias folletinescas que bordean el camp... o caen directamente en él. Chicas en bikinis siendo torturadas. Peleas risibles. Esto es lo que se nos viene a la mente cuando pensamos en las fotonovelas, ese híbrido entre historieta y fotografía que en su momento fue una industria importante en los países latinos y hoy es apenas un recuerdo entre nostálgico y descacharrante.
Pero hay una historia tras este género desprestigiado y olvidado hasta por los investigadores de la cultura popular. Y una historia interesante, la de una industria que dió trabajo por años a montones de actores –tanto conocidos como desconocidos- a ambos lados del Atlántico, una industria que vendió millones de ejemplares, que permitió a muchas mujeres (en su vertiente rosa) y hombres (en su vertiente negra) realizar las mismas fantasías que le daba el cine más fastuoso y dorado de Hollywood, y que fue parodiado por el propio Federico Fellini
Esta es una historia incompleta. Faltan muchos pedazos para armar. Hasta la búsqueda en Internet de páginas informativas sobre las fotonovelas ha sido infructuosa en gran medida (es increíble no encontrar tan poco sobre un género que movió millones durante muchos años en un espacio en el que se pueden encontrar páginas dedicadas a las cosas más absurdas del universo). Si alguno de ustedes pueden aportar datos, se los agradeceré particularmente. Lo que ha sido recopilado aquí es el fruto de un tiempo de trabajo bastante largo… y todavía faltan cosas.

Erase una vez en Italia

1946. Italia está reconstruyéndose luego de la Segunda guerra mundial. Malos tiempos para el cine italiano… y a la vez los más innovadores. De la mano de Roberto Rossellini y su Roma Ciudad Abierta, el cine italiano deja de lado los melodramas de teléfono blanco que poblaron la pantalla del fascismo italiano. Las historias de mujeres desgarradas por la humillación, héroes románricos que se convierten en su principe azul con su sonrisa encantadora y villanos muy villanos que desean lo peor para la señorita en cuestión se ven reemplazadas. Las nuevas películas neorrrelistas cuentan historias cotidianas generalmente protagonizadas por gente común, convierten a la escasez de recursos en una virtud narrativa, y ponen a todos los críticos y cinéfilos a mirar a Italia como la nueva meca mundial del cine por un tiempo.
Sí, todo muy lindo pero… ¿y el público al que le gustaban las historias viejas, dónde va encontrar lo que quiere ver, ahora que no hay recursos para hacer esos grandes espectáculos romanticones?
La respuesta la va a dar ese año la revista italiana Grand Hotel. En las páginas de su primer número aparecía la historia Almas encadenadas. Seguramente nadie esperaba el éxito de la revista… un éxito abrumador que dió comienzo a la industria de la fotonovela.
Ya exisían anteriormente versiones de películas contadas en orden secuencial sobre papel usando fotogramas de la película como base. Estas cinenovelas seguirían produciéndose durante mucho tiempo. Pero lo que diferenciaba a Grand Hotel era que sus fotonovelas eran un producto original, sin que existiera una película de donde sacar las imágenes primero.
Y Grand Hotel era un producto claramente popular, pensado para las mujeres. Una revista de romance que mantenía la tradición del folletín y el radioteatro, con heroínas dignas y decentes, jóvenes apuestos, un amo apasioonado, un obstáculo que los intenta separar y un final feliz donde ambos se reúnen definitivamente sin que nada los separe.
El éxito de la revista hace que otras editoriales decidan empezar a hacer lo mismo. Así, en poco tiempo la fotonovela dará trabajo a fotógrafos, escenografistas, maquilladores, guionistas y actores en gran cantidad. Gente como Gina Lollobrigida, Sophia Loren y Vittorio Gassman aparecerán en algunas de ellas, junto a cientos de otros actores. Tambien hubo intentos para separase del romanticismo melodramático de las fotonovelas más exitosas: adaptaciones de relatos clásicos (hasta se llegó a hacer la Biblia, pero se prohibió la publicación a último momento y el productor se terminó suicidando al perder el dinero en la producción), vidas de santos (algo que auspició la Iglesia Católica), historias más complejas, etc. Nada de eso funcionó. Durante muchos años la fotonovela rosa reinaría indudablemente en Italia.

La fotonovela conquista el mundo… bueno, al menos una parte

Al tiempo que el fotoromanzo se volvía popular en Italia, editores de otros países empezaron a ver que este género podía ser un éxito en sus propios mercados. Así que, primero en Francia, y luego en Hispanoamérica, la fotonovela comenzó a publicarse y a conquistar lectoras en gran cantidad, creando una industria de importancia.
En Agentina especialmente el fenómeno de la fotonovela fue muy fuerte. El primer ejemplo del género es del mismo año 1946, en el que la editorial Creaciones publicó por entregas una adaptación de una obra de teatro que en ese momento la actriz Margarita Xirgu hacía en nuestro país. El editor mandó un fotógrafo a tomar fotos al propio escenario donde se hacía la obra y a partir de ello se armó luego la narración. Pero no sería hasta la aparición de la revista Idilio (que editara la editorial Abril, no por nada de fuertes lazos con Italia en ese momento) que la fórmula de la fotonovela se afianzaría y se convertiría en un éxito. Tanto Idilio como algunas competidoras como Anahí, María Rosa y Destinos tendrían tiradas gigantescas en su momento llegando a los trescientos mil ejemplares en los casos más importantes. Muchísimos actores y directores argentinos participaron en fotonovelas. Gente como Graciela Borges, Sergio Renán, Zulma Faiad, Isable Sarli, Fernando Siro, Beatriz Taibo, Oscar Cascó y Fabio Zerpa (sí, el tipo que habla de los ovnis) participaron en telenovelas, mientras que directores como Leopoldo Torre Nilson dirigieron algunas de ellas. Había estudios especializados para fotografiar las escenas y equipos de diseñadores para armar las páginas (respetando en gran medida las convenciones de la historieta en la continuidad de las viñetas, por cierto).
En España, las novelas de Corín Tellado disfrutaron de una segunda vida gracias a adaptarlas al formato fotonovela. Mientras tanto en México la fusión de la fotonovela con la lucha libre daría lugar a uno de los productos más psicotrónicos del género: la revista de Santo El Enmascarado de Plata que editaba el dibujante José G. Cruz. Combinando fotos del ídolo de la lucha y de otros actores con fondos dibujados, el resultado eran unas historias de accción in-cre-í-bles y tan demenciales como los más famosos filmes de lucha que protagonizaba. ¿Un experimento exitoso? Y, diría que sí: el comic book de Santo llegó a salir diariamente en México y llegó a millones de lectores.
Por supuesto, como todo buen producto de consumo popular que se precie, la fotonovela fue vista con malos ojos por los intelectuales de turno, que la acusaban de embrutecedora, estupidizante y todas esas cosas. No dije nada nuevo acá, ¿no?
El único gran mercado donde la fotonovela no logró entrar fue Estados Unidos. Allí el esfuerzo más conocido se hizo dentro de una revista humorística llamada Help! que el dibujante Harvey Kurtzman (el tipo que anteriormente había inventado la revista Mad) sacó durante varios años, donde trabajaron gente como Gloria Steinem y Terry Gilliam como ayudantes de redacción y en donde publicaron sus primeros trabajos profesionales artistas como Robert Crumb y Gilbert Shelton. La diferencia aquí era que las fotonovelas de Help! siempre fueron de índole humorística y bastante hip. En ellas trabajaron –gracias a la habilidad de Steinem para contactarse con el mundillo avant garde de los primeros años sesenta- gente como Jerry Lewis y un guionista que venía en alza llamado Woody Allen. Pero en Estados Unidos nunca se desarrolló una industria de la fotonovela como en los otros países citados anteriormente, lo mismo que en muchos países anglosajones.
Pero faltaba un público que conquistar: el masculino. Y los fotoromances pegajosos no eran la manera de conseguirlo. Había que buscar otro elemento para atraerlos. Y para eso había dos elementos que todavía no habían utilizado y que en el cine explotaition funcionaban perfectamente: el sexo y la violencia.

Negros fotogramas

La culpa la tuvo una historieta hecha por dos hermanas italianas: Diabolik, inventado por Angela y Luciana Giussani. Hijo directo del Fantomas de los folletines franceses, Diabolik –un ladron sin muchos escrúpulos especialista en robos de gusnte blanco- se convirtió en Italia en un éxito de la noche a la mañana… y generó un montón de imitadores, cada uno de ellos más osados en su ambivalencia moral. Y la fotonovela vió el filón. Así aparecía Killing (en Francia conocido como Satanik), ese asesino vestido siempre con un traje de esqueleto que asesinaba sin piedad, genio del disfraz y que siempre se salía con la suya. Y que mataba de maneras sádicas a muchachas que por alguna curiosa razón, siempre se quedaban en corpiño y bombacha…
El éxito de Killing generó la aparición de fotonovelas similares repletas de tramas policiales, asesinatos y torturas bastante sádicas, chicas escasas de ropa, protagonistas con abundancias de K en su nombre (Satanik -otro diferente del de Francia-, Kriminal, etc. ¿Habrán influído de alguna manera a los grupos punkies, eh?), historias donde el crimen no siempre es castigado sino que resulta muchas veces triunfante, y, pór sobre todo, un aire kitsch innegable. Si nos ponemos a pensar podríamos decir que la fotonovela negra (como se conoció a este género) era el equivalente latino de las películas que a finales de los años sesenta y principio de los setenta filmaba gente como Russ Meyer, Drew Friedman, Jesus Franco, Jean Rollin y una gran cantidad de directores en Europa y Estados unidos, películas de bajo presupuesto en donde el sexo simluado y la violencia de ribetes sádicos eran los principales ingredientes de venta, más que la capacidad actoral, la habilidad del director o la originalidad del argumento. Lo que no quita que, igual que en el caso de las películas, muchas de estas fotonovelas estén dotadas de hallazgos narrativos y estilísticos (voluntarios o no, eso no importa).
(De hecho, en Turquía, país que por esos años se especializó en películas que usaba personajes de la cultura pop sin usar derechos de autor -robandolos, bah- existió una serie de películas de killing, de las que solo he visot imágenes que están muy bien, la verdad sea dicha).
Y por supuesto, este tipo de historias generaron problemas de censura de parte de grupos que se sentían moralmente ofendidos por la fotonovela “negra”. No era que fueran solamente estupidizantes o para descerebrados como eran las fotonovelas románticas: muchos de los héroes eran asesinos y ladrones que se reían de las convenciones sociales y de las instituciones.. Así que imagínense el revuelo.

¿El fin?

Pero lo que realmente acabó con la fotonovela no fueron los grupos censores, sino el desinterés del público, que encontró en otros medios los mismos placeres que encontraban anteriormente en la fotonovela. La liberalización de las costumbres permitió que se hablara más francamente del sexo en los medios masivos, con lo cual las telenovelas se hicieron más arriesgadas en sus contenidos. Ya el romance apasionado se podía ver en la televisión gratis. Y la fotonovela rosa no pudo encontrarle la vuelta, con lo que se encaminó a su ocaso como industria (más allá de que cada tanto intente volver, sobre todo en Italia, donde cada tanto aparecen estos productos y llegan a tener un cierto éxito, pero no en el mismo nivel).
La fotonovela negra, al ser menos mainstream, resistió más tiempo, a costa de volver más osados sus contenidos. Pero fue la legalización de la pornografía la que terminó de matarla. ¿Para qué comprar algo con sexo simulado si podemos comprar un álbum donde hay gente en escenas hardcore? ¿Para qué gastar fotos con viñetas que cuenten una historia si podemos ir directamente a ver las fotos de gente practticando el dunga dunga directamente? Dato a tener en cuenta: el último número de la fotonovela de Killing que salió en Argentina fue en el año 1983, el mismo en el que volvió la democracia y cayó la censurta en ese país. De hecho, podríamos decir que lo más parecido que hoy existe como fotonovela realizada industrialmente son las revistas de pornografía como la Private, que tienen cuatro o cinco historias fotográficas donde una (o más) señorita(s) se encuentra(n) con un (o más) señor(es), dicen (en los epígrafes, raramente hay un globito que impida la visión de las fotos en ellas) ¡Uy, que calor hace! o algo así y se ponen a practicar el viejo unodos unodos.
Pero tambien aseguraría que la fotonovela murió no solamente por factores externos, sino que –al contrario que su hermana, la historieta, que ha logrado sobrevivir, si bien cada vez apuntando a un público más especifico– la rigidez de sus esquemas estéticos y narrativos no lograron adaptarse a estos cambios, decretando su muerte. A la fotonovela le faltaron Milton Canniffs, les faltaron Hugos Pratt, les faltaron Jack Kirbys, autores que, incluso trabajando con lenguajes que fueron (y son aun hoy en gran medida) considerados como menores (la manera polícamente correcta de decir para descerebrados y poco importantes), tuvieran voces personales que permitieran dar cambios a partir de los cuales las fotonovelas pudieran crecer.
Así que hoy no queda más que nada recordar a esta industria de la fotonovela que tuvo mucho éxito y hoy no está más –intentos esporádicos aparte-, mirar entre nostálgicos y burlones el tono verdulero de sus historias y personajes y preguntarnos qué hubiera pasado si hubieran logrado evolucionar con los tiempos…

18/05/2005 02:25 Enlace permanente. Tema: Fotonovelas Hay 12 comentarios.

21/05/2005

Paseando por la red

Hacía mucho tiempo que no hacía esto de recomendar otros sitios de red... No es que no revise Internerd con continuidad( cualquiera que vea mi sección de links puede ver que siempre voy sumando cosas) pero hasta ahora lo había dejado de lado para dedicarle tiempo primordialmente a la reseña de los libros. Ahora, viendo que hay un espacio en mi nicho de reseñas (es que estoy leyendo todo seguido una serie de libros muy conocidos para despues hablar de ellos... y eso lleva su tiempo), creo que amerita hacer un breve paseo por mi colección de links. Centrándome en lo que realmente más miro de manera continua.
Para empezar, sigo con mi referencia egocéntrica y hablo de dos flogs de mi autoria y mantenimiento:
1) Gran Tapa: Una de las cosas que me hace comprar a ciegas todas esas novelitas baratas es principalmente las tapas, todas con un appeal sexy. Nada como una imagen con una chica semidesnuda, un tio amenazante y una botella de alcohol para que lo compre. A veces lo de adentro es un asco, a veces no. De hecho, eso es lo que motiva a este blog: ver qué hay tras cada tapa y avisar que, si lo quieren por la tapa, a veces con solo separarla del libro alcanza y a veces hay que sentarse a leer lo que hay tras esas páginas amarillentas.
Pero una de las ocsas que mas lata me da en este sitio es que no puedo poner imágenes muy grandes y pesadas. Así que me hice este sitio paralelo donde podrán ver todas las imágenes de los libros de mierda que he reseñado y/o pienso reseñar, en un tamaño mas que decente. Encima lo hago bilingue (ingles y español) para interesar al os giles que se ceban con los vintage paperbacks en el mundo (bueno, gente como yo...)
2)Mekatron Allá por 1999, en pleno furor .com, existió un sitio llamado El Foco, un portal de noticias del espectaculo que me contrató para manejar las noticias dle mundo del comic. Y tambien querían una tira online. Que hicimos junto a mi gran amigo Carlos Fan durante casi dos años, antes que el portal (y poco despues Argentina) se fue al carajo. Y ya que tenesmo el material y nadie se va a quejar a estas alturas, bueno... los reeditamos online para que quien lo quiera leer, que lo haga...

Despues me queda nombrar a los amigos. Primero que nada, el HIjo Tonto se ha especializado al fin en ese cine basura que a él (y a mi) le (nos) encanta. Está super afilado con sus criticas, así que no sel o pierdan.
Despues, el amigo Juan data sigue con su Betoran hablando de su vida como inmigrante semi legal devenido en empelado de sex shop en San Francisco y que termina metido en el mundillo de los strip clubs. Ultimamente está medio agotado de este lugar, por lo que se puede leer. De hecho depues de toda la saga del romance con Annabelle, el pibe ha bajado lso decibeles, lo cual para amigos que leen la pagina les parece que "está aburrido". Puta, viejo, quiero estar tan aburrido como está Juan últimamente (igual , boludo, fuiste a Los Angeles y no me dijiste que te diera la dirección de el tio Forry Ackerman y lo ibas a ver... al menos volvias a tus raices nerds , nene). Leanlo, porque es un tipo que definitivamente sabe escribir.
Finalmente, les recomiendo el site Groovy Age of Horror, dedicado a todo lo que tenga que ver con el terror de los setenta: novelas de miedo, comics idem, pelis idem. Todo muy bien escrito de la mano de Curt Purcell. Hiper recomendado. Eso si, en inglés.

Bueno llego hasta aqui. A ver si puedo postear más cosas así seguido.
Sayonara
21/05/2005 20:09 Enlace permanente. Tema: sanata Hay 1 comentario.

26/05/2005

Entra Nick Cart... perdon, Jim Wallace

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JIM WALLACE: CONDENADO A MUERTE (Nick Carter: Marked for Death, 1933)
Autor: "Nick Carter" (Richard Wormser)
Colección: Hombres Audaces nº131 (Serie Jim Wallace nº1)
Edita: Editorial Molino, Barcelona, 1946

¡Al fin me pongo a reseñar un antiguo pulp de la legendaria colección Hombres Audaces de Editorial Molino (donde salieron las aventuras de personajes tan clásicos como La Sombra, Doc Savage y El Vengador)! Claro, lo que conseguí no fue ninguno de estos, sino el de uno de los menos conocidos y buscados por los coleccionistas (igual les aclaro: ninguno de estos pulps son fáciles de encontrar… y encima menos en el estado impecable que lo hallé y al precio que lo pague… una ganga, vea): las aventuras del detective Jim Wallace.
Que en realidad no son de él, sino de Nick Carter.
¿Cómo es eso?
Sencillo: para el momento que salía este número, el personaje de NIck Carter ya tenía el suficiente éxito para garantizar una línea propia de novelas. Y no habia que confundir a estas con las novelas de este personaje que salía en USA en otra colección que la que reimprimían en la colección original. Así que la solución fue cambiarle el nómbre al personaje. Pero no solo fue un cosmético cambio de nombre, haciendo que donde decía Nick pusieran Jim. La cosa fue más lejos aún: alguien (probablemente el traductor, José Mallorquí, cuyo propio pulp El Coyote no puedo dejar de recomendar como lectura entretenida) le improvisó en esta primera novela un origen. Que lo convierte en un yanqui de origen español que fue la mano derecha del original Nick Carter hasta que este se retiró, convirtiéndole en su sucesor… Me imagino lo que puede pasar si se antera alguno de los investigadores del Wold Newton Universe.
En sí, la novela no es nada del otro mundo. Nick... perdón, Jim va a Boston a investigar la muerte del padre de la novia de un amigo, quien venía desde Venezuela con medio millón de dólares (de ese entonces, que es mucho más que ahora). Al tipo lo habían asesinado y el dinero desaparecido, pero la hija seguía recibiendo amenazas. Súmenle a eso la muerte de una bailarina mexicana de manera súbita y sospechosa y las sospechas de la policía local y tenemos a un Jim Wallace investigando una extraña conspiración criminal mientras es perseguido por la ley.
Tal vez lo que más me asombró fue la despreocupación con que el detective despacha a sus oponentes, sin que se le mueva el pelo, y como le importas tres pepinos hacer cosas que son abiertamente ilegales. Algo que suena creíble en tipos como La Sombra y El Araña, que trabajan de manera misteriosa medio al margen de la ley, peor no en un tipo que es públicamente reconocido por todo el mundo. ¡O sea, el tipo hace por las suyas una autopsia y nadie dice nada! Pero mas allá de eso, la historia es una sucesion de corridas, disparos y peleas sin demasiado que agregar. O sea, un típico pulp de acción, sin nada que lo haga destacable.

26/05/2005 00:45 Enlace permanente. Tema: reseñas libros Hay 1 comentario.

31/05/2005

El bueno, el malo y el niño: Lone Wolf & Cub

daigoro.jpgEn vista de seguir de sequía de reseñas, rebusqué en los archivos de mi PC y encontré esta nota sobre una de las mejores series de manga que hayan existido, que escirbí en su momento para postular a un trabajo en Ivrea. Por cierto, me llamaron, pero se tardaron tanto que ya tenía este trabajo de bibliotecario, bien pagado, cómodo y en el que no tenía que cambiar de país con todo y familia para trabajar. Y aquí me quedé nomás. Aunque , lo reconozco, a vecexme pregunto que hubiese hecho allí...

Si en el número de setiembre de 1970, la revista japonesa Manga Action no hubiese publicado el primer capítulo de una serie de samurais, muchas cosas habrían cambiado: Batman habría seguido siendo un gil gordito que pegaba con Biff!, Sock! y Ouch!, Tom Hanks nunca habría interpretado a un asesino a sueldo que trabaja para la mafia y (lo más importante), seguramente la invasión del manga y del anime de hoy día habría tardado mucho más tiempo en conquistar el mundo. Por suerte en ese número aparecía este manga llamado Kozure Okami, también conocida como Lone Wolf & Cub (o en castellano como El Lobo Solitario y su cachorro).
No es que el editor arriesgaba mucho con la publicación de la historia. Sus autores eran dos veteranos historietistas de Japón que ya tenían años de profesión. El guionista Kazuo Koike era conocido como un prolífico autor de historietas de aventuras, mientras que le dibujante Goseki Kojima tenía encima más de diez años de dibujar, primero para el mercado Kashi-bon (tiendas que arrendaban manga y libros a gente de escasos recursos, algo que fue muy popular en el Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial) y luego directamente en las revistas de manga.
Lo que ninguno de los autores esperaban fue el éxito apabullante de esta historia sobre un samurai sin amo convertido en asesino profesional y su pequeño hijo, quienes vagabundean buscando venganza sobre el clan que los puso fuera de la ley. Durante seis años, la saga de Itto Ogami y su hijo Daigoro atraparía a millones de lectores en Japón. Los guiones de Koike, llenos de dilemas morales y personajes creíbles, y el estilo cinematográfico de contar de Kojima hacían que leer cada episodio fuera un deleite. Cada uno de los 28 tankoubon recopilatorios de la saga vendió por arriba de los cinco millones de ejemplares. Sí, lo que leés: cinco palos de ejemplares.

LA HISTORIA
Estamos en el Japón de 1655. El shogunato Tokugawa ha unificado el país luego de un largo período de guerra entre señores feudales. Y su mano de hierro debe vigilar cualquier sospecha de traición. Para eso, tres clanes son los que reciben tareas fundamentales en el control y supresión de los rebeldes. El clan ninja de los Kurokawa son los encargados de buscar pruebas contra los sospechosos de rebelión. El clan Yagyu son los asesinos, los autorizados a eliminar a todos aquellos que se oponen a la voluntad del shogun. Finalmente, Itto, jefe del clan Ogami, es el kaisakunin, el verdugo oficial del shogun, encargado de ayudar a morir a todos aquellos nobles que han recibido la orden de cometer seppuku (hara kiri para los amigos). Es una tarea que Itto Ogami cumple con eficiencia y fidelidad.
Pero Retsudo, jefe del clan Yagyu, desea el puesto de Ogami para su clan. Y para eso falsifica pruebas acusándolo de traición al shogun. Paralelamente, ataca por sorpresa al clan Ogami cuando Itto no está. Al volver a su hogar, el Kaisakunin se encuentra con su propiedad destruida, su familia arrasada y una orden del shogun para que cometa seppuku. Solo le ha sobrevivido su hijo Daigoro, que apenas gatea. En una secuencia memorable, Itto pone en el suelo una espada a un lado, a otro una pelota y a Daigoro en el medio. Es el niño el que debe escoger: si va hacia la pelota, Itto cumplirá los deseos del shogun y el y su hijo se reencontrarán en el más allá con su familia. Si va hacia la espada, padre e hijo recorrerán el camino al Meifumado, al camino al infierno en vida, buscando venganza ante aquellos que han manchado el honor de su clan. Por supuesto, Daigoro gatea hacia la espada...
A partir de ahí, Itto Ogami se convertirá en un ronin, un samurai sin maestro, que alquila su prodigiosa habilidad con la espada como asesino profesional. Su precio no es barato: quinientos ryo, una pequeña fortuna, además de aceptar encargos que le parezcan moralmente aceptables. Y entretanto él y Daigoro avanzan por los caminos japoneses con Daigoro encima de un cochecito de madera arrastrado por su padre, enfrentando a los asesinos que el clan Yagyu envía invariablemente para eliminarlos, cumpliendo de la manera más estoica posible las enseñanzas del código bushido, esperando un día limpiar el honor de su nombre y ganándose entre la gente el apodo de El Lobo Solitario y su Cachorro.
(¿El final? Claro que lo sabemos, pero preferimos que te enteres leyendo la historieta. ¡Nyah jaja...!)

LAS ADAPTACIONES A OTRO MEDIO
En 1972, con Lone Wolf en pleno éxito, los estudios de cine Toho (¡los mismos de Godzilla!) decidieron que era una buena idea adaptar a la pantalla grande la historieta. Pero no en un anime (de hecho, todavía no hay ninguna versión animada de Lone Wolf & Cub) sino con actores reales. Y, para asegurar la fidelidad de la adaptación, contrataron como guionista de las películas al propio Koike. El gran quilombo entre los fans se armó cuando se supo que a Itto Ogami lo interpretaría Tomisaburo Wakayama, un tipo que no era muy parecido al personaje dibujado. Claro el pibe corría con la ventaja de ser el hermano del actor Shintaro Katsu, que era el productor de las películas (¿Nepotismo? Ehhh... Ahhh... ¡Aguante los redondos!).
Pero cuando se estrenó en 1972 el primer filme, Ko O Kashi Ude Kashi Tsukamatsuru (en inglés Lighting Swords of Death), Wakayama les calló la boca a todos. El tipo ERA Itto Ogami. Y Akihiko Tomikawa, el borrego que hacía de su hijo Daigoro lograba uno de esos milagros que ocurren muy cada tanto en el cine: un nene que sabe actuar. La química entre ambos personajes era perfecta, imitando a la perfección la dinámica de los personajes del manga. Si a eso le sumamos un guión sumamente fiel a la historieta (por algo estaba ahí Koike), una escenografía impecable y unas coreografías de acción recontra bien hechas y donde la sangre y los descuartizamientos bestias son monda corriente, el resultado final fue simplemente excelente. Tanto es así que entre 1972 y 1974 habría cinco pelis más de Lone Wolf con el mismo equipo creativo. Sin embargo no fueron un éxito monstruoso de taquilla.
También a finales de los setentas la cadena de televisión Nippon produjo una serie de Kozure Okami que duró cuatro temporadas. Itto Ogami fue Kinosuke Yorozuya y Daigoro fue Katsukata Nishikawa. Uniendo varios episodios de la serie se estrenaron cuatro películas con posterioridad. También en 1979 hubo un telefilme con Hideki Takahashi como Ogami. Como curiosidad, el papel de Retsudo Yagyu era interpretado por el primer Ogami, Tomisaburo Wakayama (que moriría en 1992).
El mismo año de la muerte de Wakayama, el director Akira Inoue dirigiría una nueva película de Lone Wolf, donde se recontaba de principio al final la historia del personaje. Masakazu fue esta vez el encargado de interpretar al asesino profesional. Los aficionados se han dividido ante este largometraje: algunos les parece una obra más que interesante, mientras otros sienten que le falta el respeto a la serie original.
Otro medios también aprovecharon la popularidad del manga. Así hubo cuatro obras teatrales basadas en la historia de Itto Ogami. Y hasta hubo un disco que teóricamente cantaba Daigoro. Lo que puede el mechandising, ¿no?
Pero fueron las películas las que hicieron que Occidente se interesara por primera vez por Kozure Okami...

LA INVASION A OCCIDENTE
En 1980 había una miniserie televisiva que arrasaba con todo: Shogun (un bofe melodramático con Richard Chamberlain que mejor olvidar que recordar). Y por supuesto las compañías de cine buscaron algo similar para robar con el furor por los samurais que la miniserie trajo en ese momento. Así fue que David Weisman Y Robert Houghton se encontraron con los filmes de Itto ogami y quedaron impresionados. Así que compraron los derechos de los dos primeros y, mediante un trabajo de corte y pegue, armaron una nueva película llamada Shogun Assasin (1980). Obviamente sacaron todas las partes donde se discuten temas que no eran muy entendibles fuera de Japón y se mantuvieron las escenas de acción y descuartizamientos, pero el resultado final, asombrosamente, es bastante coherente. Y fue un éxito. Los que veían la película no podían creer lo poderosas que eran sus escenas de acción y lo grosso que era el personaje. Así, algunos comenzaron a investigar y se toparon con la historieta de Koike y Kojima. Y las mandíbulas se les cayó al piso.
A uno de los que le pasó eso fue a un dibujante de comics de Estados Unidos llamado Frank Miller. El estilo de narrar de Kojima lo mató y al poco tiempo Miller usaba muchos de los truquitos del dibujante japonés en sus historietas. Y paralelamente, la carrera de Miller despegó increíblemente. Sus trabajos con Daredevil y Wolverine lo pusieron en la cresta de la ola. Así, en 1982 Miller decidió hacer una miniserie donde se hizo explícito su enamoramiento de Lone Wolf & Cub: Ronin, una historia de un samurai reencarnado en un universo futurista, donde el diseño de las páginas y el ritmo narrativo estaba calcado del de Lone Wolf.
Pero el gran éxito de Miller vino con la obra que siguió, una miniserie de Batman llamada The Dark Knight Returns, protagonizada por un Batman viejo, oscuro y muy jodido. La historieta literalmente revolucionó a la historieta yanqui y fue la base en la que s inspiró Tim Burton para crear la personalidad y el mundo de la película Batman (1989).
Como Miller se la pasaba hablando maravillas de esa historieta japonesa de samurais, una compañía independiente de Estados Unidos llamada First comics, decidió comprar los derechos de Kozure Okami para editarlo en Estados Unidos. Con tapas de Miller, el primer número de Lone Wolf & Cub vendió ciento veinte mil ejemplares. Los lectores se caían de úpite al encontrarse con algo tan diferente de los superhéroes que estaban acostumbrados. Y empezaron a estar atentos a ver que cosas más salían de manga. Así fue que comenzaron a aparecer en Estados Unidos (y por influencia en el resto del mundo) ediciones traducidas de algunos mangas. O sea que, si no fuera por Lone Wolf & Cub, la primera oleada de fans del manga y el anime no se habría consolidado.
Otro de los que alucinaron con la serie fue un guionista y autor de novelas policiales llamado Max Allan Collins. Durante años el tipo se la pasó hablando maravillas de la historieta y de las películas del personaje. Así se le ocurrió adaptar la historia del personaje, traspasándola a los años veinte en Estados Unidos. En vez del ejecutor del shogun tendríamos al mejor asesino de un capo mafia. En vez de un jefe de clan rival que quiere hacerlo pasar por traidor, tendríamos al hijo de dicho capo mafia que elimina a casi toda la familia del asesino para ocultar sus propios negocios sucios. En vez de un hijo de tres o cuatro años, el acompañante perpetuo del asesino sería su hijo de doce. Pero todo lo demás (la venganza para recuperar el honor familiar, el vínculo entre padre e hijo, la violencia implacable, el particular código de honor del protagonista) estaba calcado de Lone Wolf. La historieta se llamó Road to Perdition. Y cuando se hizo una película basada en la historieta (con Tom Hanks como el asesino) pocos reconocieron de dónde salió la historia original.
Por supuesto ese no ha sido el único homenaje que Lone Wolf & Cub han conseguido. Desde Usagi Yojimbo hasta Los Simpsons (¡con Homero como Itto Ogami y Maggie como Daigoro!), pasando por un episodio de Samurai Jack, las referencias a esta serie continuamente aparecen. De hecho recientemente la editorial Dark Horse editó en inglés los 28 tomos de la historia y Planeta Agostini comenzó a hacerlo en España, llenando un hueco en los aficionados de lengua castellana. Es que era hora que Itto Ogami y su hijo sean conocidos por todos los mangakas. Con todo lo que había hecho pro ello en estos tiempos, era justo, ¿no?

CURIOSIDADES
- Kazuo Koike es el fundador de la Gekiga-Sonjuku, la escuela de historietas más grande de Japón. De ahí ha salido gente como Rumiko Takahashi.
- Lone Wolf & Cub fue publicado por primera vez en castellano por editorial Columba allá a principios de los noventa. Claro, los tipos destrozaban las viñetas, les agregaban texto y lo coloreaban con ese color espantoso que le ponían a todas las revistas. El resultado fue una verdadera masacre que por suerte solo duró unos episodios.
- Koike tiene el cuarto grado de kendo y ha practicado arquería. O sea, que el viejo tiene idea de pelear como Ogami.
- Goseki Kojima trabajó de joven como narrador callejero presentando Kami shibais, un espectáculo que mostraba una sucesión de dibujos que contaban una historia mientras el dibujante mismo los contaba en público. Esta era una forma común de diversión en el Japón de posguerra.
31/05/2005 02:06 Enlace permanente. Tema: comics Hay 4 comentarios.


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